AUN VIVO...


La tarde se posa 
en la casa vacía 
como animal herido 
que ya no sangra; 
la luz se desliza despacio 
por las grietas 
de lo que fue un nosotros. 

No hay rencor en el polvo 
que cubre los objetos, 
solo la forma pausada 
de habitar lo ausente. 

Desde la ventana, 
el árbol aquel 
sigue dando fruta amarga, 
y el pecho, 
sin llamar a nadie, 
aprende a latir en otro ritmo: 
el que recuerda sin buscar, 
el que sigue entero sin llorar.

ᴍᴏᴍᴇɴᴛᴏꜱ

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