EL ADIÓS
Se fue sin ruido,
como se apagan
las estrellas al amanecer:
sin despedida, sin huella,
dejando solo
la noche incompleta.
Me pregunté
qué duele más,
si el adiós dicho a gritos
o el que se esconde
en la garganta
y muere ahí, sin nombre.
Lo supe cuando el silencio
se sentó a mi lado
y ocupó el lugar de su risa,
cuando la casa
se hizo de vidrio
y cada latido la
resquebrajó un poco más.
No hubo explicación,
solo un hueco con su forma
que aprendió a llover por dentro,
una cama fría,
un abrigo que olvidó el cuerpo,
y el eco de pasos
que ya no vuelven.
Ahora la busco
en el temblor de la lámpara,
en el borde deshecho de los días,
y entiendo, tarde y quedo:
Duele más el adiós
que no se dice,
ese que se queda viviendo
donde solía habitar el nosotros.
ᴍᴏᴍᴇɴᴛᴏꜱ
como se apagan
las estrellas al amanecer:
sin despedida, sin huella,
dejando solo
la noche incompleta.
Me pregunté
qué duele más,
si el adiós dicho a gritos
o el que se esconde
en la garganta
y muere ahí, sin nombre.
Lo supe cuando el silencio
se sentó a mi lado
y ocupó el lugar de su risa,
cuando la casa
se hizo de vidrio
y cada latido la
resquebrajó un poco más.
No hubo explicación,
solo un hueco con su forma
que aprendió a llover por dentro,
una cama fría,
un abrigo que olvidó el cuerpo,
y el eco de pasos
que ya no vuelven.
Ahora la busco
en el temblor de la lámpara,
en el borde deshecho de los días,
y entiendo, tarde y quedo:
Duele más el adiós
que no se dice,
ese que se queda viviendo
donde solía habitar el nosotros.
ᴍᴏᴍᴇɴᴛᴏꜱ

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